Las despedidas nunca son alegres

por arancha
en "La Ventana de Arancha"

Hoy es un día triste. Oscuro. Con mucha pena y también con mucho dolor para tu familia Cristy, para tus amigos, y también para quienes formamos el lazo de los voluntarios de Apreme.

Las despedidas nunca son alegres, inclusive cuando se trata de una persona con tu espíritu carnavalero, y con toda la alegría que atesorabas. Además, esta despedida es para siempre, por lo que, quien ya hoy extrañamos tu presencia por tu despedida de este mundo, solo somos capaces de derramar lágrimas.

Ha sido recibir la noticia de tu pérdida, y se me bañó el cuerpo igual que si me hubieran echado una enorme jarra de agua fría. Los pelos se me han puesto como alcayatas, y las gotas se han deslizado sin permiso por mis ojos a la cara en forma de torrente.

Recuerdo que no hace más de diez días hablamos por Messenger. Una charla que nada me hacía presagiar, y creo que a ti tampoco se te pasaba por la cabeza, a pesar de lo flojita que te veías, que esto pudiera suceder. No en este momento. No tan pronto. ¡No hoy!

Al presente me atrevo a hablar en nombre de toda la familia de Apreme. Te vamos a echar mucho de menos, Cristy. Mujer con coraje. Sabemos que vas a estar muy cerca de cada proyecto, de cada taller de sensibilización para acercar y normalizar la discapacidad en la sociedad, la cual necesita de muchas más personas como tú. Sobre todo, amiga, nos consta que vas a permanecer muy cerca de cada uno de nuestros chicos. Personas con quienes has generado ya para el recuerdo de todos nosotros, y para la historia de nuestra entidad unos innumerables momentos irrepetibles en los talleres y ocasiones de muchas sonrisas durante las jornadas de respiro familiar.

El hasta siempre es muy triste, a pesar de que estoy convencida que tú nos estás animando a cantar: «No hay que llorar, que la vida es un carnaval, y las penas se van cantando…».

Pero, hoy, compañera y amiga, no derramar una lágrima por tu ausencia se hace más que difícil, me resulta imposible.

Esta mañana el cielo se ha puesto guapo con una amplia gama de tocados idénticos a los que tú con tanto arte confeccionabas, y también lo ha hecho con disfraces lleno de color y fantasía para abrirte las puertas a la eternidad. Porque tú, Cristy, si ya estabas en nuestros corazones, a partir de este instante permanecerás para siempre cerca del alma de cada uno de nosotros.

Te escribo estas palabras de despedida, y no puedo dejar de emocionarme. No he podido ir al tanatorio, tu gran pérdida me deja en estado de shock. De la misma manera en la que estamos a estas horas de este dieciséis de febrero los que te apreciamos y tenemos cariño, que somos muchísimos. ¡Madre mía! Es que el ser humano es tan fuerte como tú lo has sido con tu lucha hasta el final, y al mismo tiempo, tan frágil cuando el cuerpo no es capaz de amparar a nuestro estado de ánimo...

No sé qué decir, me pesa el alma. Tengo una losa en cada uno de los pensamientos que me impiden expresarme con claridad. Incluso, pienso que, en este momento tan triste, solo puedo manifestar mi dolor de esta manera, y llorar con cada letra que aquí plasmo.

En ocasiones como esta se hace realidad el hecho que hay veces que las palabras sobran, pero qué te voy a contar compañera y amiga, sí sé que desde ahí arriba ya nos estás viendo a todos.

¡Hasta siempre, amiga! Vuela alto, y hazlo libre. Sé que allí desde el espacio donde nos mires seguirás enviándonos tus fuerzas para construir un mundo mejor; un mundo de todos, y, donde todos tengamos nuestro lugar.

Aun cuando me duele saber que te vas, en mí quedará para siempre todos esos momentos que pudimos compartir juntas en esta maravillosa entidad de Apreme, la cual en las segundas jornadas de “VEN, SIÉNTATE, “APREME” Y ESCUCHA” nos unió, y nosotras siempre mantuvimos el enlace de la amistad y compromiso para nosotras, y la sociedad.

Desde lo más profundo de mi alma, y de toda la familia de Apreme, gracias Cristy por todo el legado de tu aprendizaje y por la incuestionable lucha que nos has regalado.

Hoy es un día triste. Las despedidas nunca son alegres, pero hoy, una nueva estrella iluminará nuestros caminos.

Mi más sincero pésame a toda la familia y a los amigos.

DEP Cristy.